Buscadores de riquezas
Así como nuestros padres viajaron del campo a la ciudad o se mudaron de un lugar a otro o de un país a otro, nosotros estamos luchando por un futuro mejor para nuestras familias y las de nuestros hijos. Por eso trabajamos como trabajamos. Por eso sufrimos lo que sufrimos y muchos de nosotros tenemos problemas cardiacos o de stress.
El Señor Jesucristo nos dice: "Pues donde esté tu riqueza, allí estará tu corazón" (Mateo 6:21), y me da la impresión de que nosotros, como cristianos todavía estamos a la búsqueda de nuestro corazón.
Entonces surge la siguiente pregunta:
¿Dónde esta realmente nuestro corazón?
Cuando decidí estudiar a fondo este versículo, me pregunté qué quiere decir Jesucristo con la palabra “riqueza”. Porque seguramente, si puedo descubrir dónde está mi "riqueza" , allí también encontraré mi corazón y entenderé qué me está pidiendo Jesucristo. Para aquellos que tenemos hijos (e hijas), el concepto es, quizás, un poco más fácil de entender porque nuestros niños son nuestra "riqueza".
La Biblia declara que nuestros niños son "ricas bendiciones de Dios" muy especiales para nosotros (Salmo 127:3-4). Por nuestros niños daríamos cualquier cosa. Cuando se enferman, nos quedamos orando junto a sus camitas y ¡hasta rogamos a Dios que nos permita sufrir por ellos! Los hombres no lloramos ¿verdad?... hasta que nos desarmamos cuando vemos caer una lágrima de verdadero dolor por las mejillas de nuestros hijos.
Nuestros hijos son nuestra riqueza. Cuando van creciendo, compartimos con ellos nuestros conocimientos. La madre le dice a la niña: ¡Acércate, que te voy a enseñar cómo se hacen los postres que hacía tu abuela! O puede que el padre mire al niño y le diga: “Ven conmigo, que te voy a mostrar cómo se patea la pelota”, los niños son nuestra mayor riqueza, pero no deben ser la mayor razón de nuestro existir.
Nos gusta pasar tiempos con ellos. Sabemos muy bien que cuando menos lo imaginemos, pronto nos encontraremos frente a nuestros hijos en una ceremonia religiosa, el tiempo es fugaz y esto es parte de sus vidas. Mamá siempre querrá conversar con sus hijas; papá quiere jugar a la pelota con los muchachos. Siempre serán nuestros hijos, siempre serán nuestros niños (aunque sean ya grandes y estén casados) siempre serán nuestra riqueza. Allí está nuestro corazón. Ahí es donde invertimos nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, nuestras capacidades personales, nuestra energía y nuestro dinero.
Ahora, la pregunta para nuestra vida de cristianos es:
¿Dónde estamos poniendo nuestro tiempo?
¿Dónde estamos poniendo nuestro esfuerzo?
¿Dónde estamos poniendo nuestras capacidades personales?
¿Dónde estamos poniendo nuestra energía?
¿Dónde estamos poniendo nuestro dinero?
Donde lo pongamos, allí está nuestra riqueza. Lamentablemente, en muchos casos, la respuesta a estas preguntas es "trabajo", "carrera", "hogar", "posición económica" etc.
Jesucristo, sin embargo, nos desafía hoy a que hagamos de El nuestra verdadera RIQUEZA. El nos llama a descubrirlo nuevamente.
Te animo a que dediques el mayor tiempo posible a Jesús, busca hablar con él diariamente a toda hora, en cualquier circunstancia, haz de él la razón de tu oxigeno, de el latir de tu corazón, la razón de porque la luz del día te ilumina, la razón de tus alimentos, medita día y noche en lo que él esta haciendo en tu vida, tu serás su gran obra de arte tan igual como un maestro que moldea la roca con un martillo y cincel retirando con fuerza las imperfecciones para liberar al hombre dentro de la roca, así mira a nuestro Señor y maestro como el autor de lo que será tu vida en manos de El.
Como incrédulos que somos, pensamos que el estar en manos de Jesús significa que no vamos a sufrir y que todo debería salirnos bien en esta vida, pero no nos damos cuenta de nuestro error y de la miopía espiritual en la que nos encontramos, porque simplemente no tenemos la visión del Maestro y su obra final.
Si el pueblo cristiano, con el potencial de recursos que posee, hace de la cruz de Cristo su más grande riqueza clavando en el mismo calvario nuestros corazones junto al corazón de Jesús, entonces, y solo así, podremos reanimar nuestras vidas, las vidas de nuestros seres queridos, reanimar nuestros alicaídos ministerios y también podremos reanimar y llegar a impactar la vida espiritual de todo el mundo.
Las riquezas del mundo son vana ilusión, por eso nunca, nunca perdamos el enfoque de la verdadera riqueza espiritual que Jesús nos ofrece, porque esto será el todo en nuestra corta vida en este mundo, sin embargo esta riqueza espiritual será mucho mayor cuando aprendamos a compartirla con otros.
Espero tengas un feliz día y que a Dios sea la gloria.
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